sinaloa-logo   baner sinaloa dossier  logo-la-cancha
  

Carlos Velázquez Martínez

Ojos en Tláhuac, como en Chalco

logo con foto columna

El narcomenudeo en Tláhuac no es nada nuevo. El Ojos no es el único líder delincuencial que opera(ba) en esa demarcación. El delegado político Rigoberto Salgado Vázquez no es el único omiso o coludido con la delincuencia. Los habitantes – más de 300 mil - de la delegación no son los únicos que congenian o trabajan para los trasgresores de la ley.

El escándalo político surgido por la eliminación de Felipe de Jesús Pérez Luna “El Ojos” huele más a maniobra del gobierno federal y capitalino para golpear a Andrés Manuel López Obrador por ser uno de los puntos vulnerables de su partido MORENA.

Tláhuac es una de las 16 delegaciones políticas de la Ciudad de México que colinda con las de Milpa Alta, Xochimilco e Iztapalapa, y con los municipios de Chalco e Ixtapaluca del estado de México, en el sureste de la capital mexicana. En todas esas franjas hay delincuencia, narcomenudeo y violencia.

Hasta la década de los sesenta Tláhuac era una demarcación prácticamente ejidal, en donde proliferaba la siembra de maíz y legumbres. Hoy todavía se aprecia en esas zonas muchos espacios sembrados de lechugas, repollos, coliflores y hasta maíz.

Muchos ejidatarios vendieron sus parcelas a migrantes que llegaron de los estados de México, Guerrero, Michoacán, Hidalgo y Tlaxcala, principalmente. Así surgieron colonias urbanas en la década de los setentas.

¡Y desde entonces empezó a proliferar el alcoholismo, la drogadicción, prostitución, ambulantaje! Hasta llegar al narcomenudeo, las extorsiones, secuestros, derechos de piso y las ejecuciones violentas por la disputa de la plaza.

(Algo similar al desarrollo de las colonias Tierra Blanca, Burócrata y 6 de Enero en Culiacán, que fueron pobladas por migrantes de Badiraguato y suscitaron el narcotráfico con los llamados gomeros, hasta alcanzar el pináculo de los grandes carteles de la droga, sin que ningún gobierno priista estatal o federal les pusiera freno).

En Tláhuac todos esos delitos eran velados por las autoridades capitalinas. Primero, por los gobiernos priistas, desde Óscar Espinoza Villarreal y Manuel Aguilera, luego por los perredistas y ahora por los morenistas.

Miguel Ángel Mancera y Marcelo Ebrard tuvieron cargos importantes en la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México y nunca realizaron operativos, como ahora, para combatir la delincuencia en Tláhuac. Precisamente, ahora, cuando estamos a once meses de la elección presidencial y el (pre)candidato de MORENA está arriba en las encuestas, con más del 32 por ciento en las preferencias (El Financiero, El Economista, Reforma y Mitofsky, las mas recientes)

¿Por qué no se investiga también a los otros delegados políticos y presidentes municipales que colindan con Tláhuac?

Por la siguiente razón:

En Milpa Alta gobierna Jorge Alvarado Galicia del PRI

En Iztapalapa gobierna Dione Anguiano Flores del PRD

En Coyoacán (a donde pertenece toda la zona universitaria de la UNAM) gobierna José Valentin Maldonado Salgado del PRD

En Chalco el presidente municipal  Manuel Carbajal Hernández pertenece al PRI

En Ixtapaluca es presidente municipal Carlos Enriquez Santos, del PRI.

Y un dato adicional:

En todas esas demarcaciones, salvo Coyoacán, existe una gran marginación, desempleo, ambulantaje  y carencia de servicios urbanos.

Y lo más alarmante: El 26 por ciento de la población son habitantes de entre 15 y 29 años de edad, según el INEGI.

Pero, que quede bien claro: con este comentario no eximo de responsabilidad a Rigoberto Salgado Vázquez. Si es responsable que pague. Igual que todos los demás.