sinaloa-logo   baner sinaloa dossier  logo-la-cancha
  

Carlos Velázquez Martínez

Proyecto Lansing en el proceso electoral 2018

Hoy más que nunca cobra actualidad – para la reflexión del proceso electoral del 2018 -, la carta que el secretario de Estado norteamericano, Robert Lansing,  mandó a William Randolph Hearts, cuando éste realizó una campaña en periódicos de Estados Unidos en la década de los veinte, para poner en la presidencia de México a un estadounidense y así acabar con la Revolución Mexicana.

Robert Lansing fue secretario de estado en la administración del presidente Thomas Woodrow Wilson (1915-1920) y quería emular a Napoleón III, quien impuso como Emperador de México al archiduque de Austria, Maximiliano de Habsburgo.

El funcionario norteamericano consideraba que la Revolución Mexicana amenazaba los intereses de las grandes corporaciones norteamericanas, principalmente petroleras, si el populismo se consolidaba en el poder en México.

Lansing  envió la siguiente carta a Hearts:

            *_México es un país extraordinario, fácil de dominar porque basta con controlar un solo hombre: el presidente. Tenemos que abandonar la idea de poner en la presidencia mexicana a un ciudadano americano, ya que eso conduciría otra vez a la guerra.

            La solución necesita más tiempo: debemos abrirle a los jóvenes mexicanos ambiciosos las puertas de nuestras universidades y hacer el esfuerzo de educarlos en el modo de vida americano, en nuestros valores y el respeto al liderazgo de Estados Unidos.

            México necesitará administradores competentes. Y con el tiempo, esos jóvenes llegarán a ocupar cargos importantes, y finalmente, se adueñarán de la misma presidencia; entonces, sin necesidad de que Estados Unidos gaste un centavo o dispare un tiro, harán lo que queramos. Y lo harán mejor y más radicalmente que lo que nosotros mismos podríamos haberlo hecho”_*

El proyecto Lansing no tuvo arraigo inmediato, pero desde que se creó la Secretaría de Programación y Presupuesto (SPP) en 1976, quitándole atribuciones a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), en el periodo presidencial de José López Portillo, irrumpieron en la administración pública federal, los llamados tecnócratas, desplazando a los políticos de carrera.

Y desde entonces, los *_pirruris nerds_* egresados de las universidades privadas (Instituto Tecnológico Autónomo de México, Universidades Anáhuac, Iberoamericana, Tecnológico de Monterrey y similares), con doctorados y maestrías en  Harvard, Yale, Columbia, Chicago, Princeton, Cambridge, Oxford, ocupan los principales cargos públicos del gobierno federal.

De acuerdo a un padrón de funcionarios federales provenientes de universidades privadas, el 42 por ciento son egresados de la carrera de Derecho, 25 por ciento son graduados en Economía, 10 por ciento en Ingeniería y 5 por ciento en Administración Pública o de Empresas.

De tal manera que las empresas extranjeras que pretenden apoderarse del petróleo y el gas de México tienen buenos aliados en nuestro país. Funcionarios y ex funcionarios públicos mexicanos tienen antecedentes laborales en Pemex, en Hacienda, en Energía en los gobiernos de Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto y ahora trabajan para trasnacionales y bancos de inversión de negocios del sector energético.

El neoliberalismo empotrado en México desde la presidencia de Carlos Salinas ha formado alianzas estratégicas con el PRI y el PAN. Y ahora con las (pre) candidaturas presidenciales de José Antonio Meade y Ricardo Anaya anhelan fortalecer el proyecto que Robert Lansing había recomendado a Randolph Hearts desde los años veinte.

Esperemos que haya patriotismo mexicano, todavía, para 2018.