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Carlos Velázquez Martínez

EL PRI TROPEZARÍA CON LA MISMA PIEDRA

          *- Perdimos, chaparrita-* le dijo Francisco Labastida a su esposa María Teresa Uriarte, en la madrugada del 3 de julio del 2000, después de que un día antes había perdido la contienda por la presidencia de la República, ante Vicente Fox Quesada.

            Solos, en un barecito de su residencia en el suburbio de San Ángel de la Ciudad de México, Francisco y María Teresa mitigaban su derrota electoral.

            Francisco – gimiendo y copa en mano, henchida de aguardiente - miró a la cara de María Teresa y le balbuceó  - *- Perdimos, chaparrita -*  -

            - *- Pues, si, ni modo -* - asintió la historiadora.

          María Teresa Uriarte Castañeda, Doctora en Historia, egresada de la Facultad de Filosofía y Letras y Coordinadora del Área de Humanidades y de Artes y miembro de la Junta de Gobierno de la UNAM, había acompañado en su contingencia política a su esposo, Francisco Labastida Ochoa.

          No encontraban, todavía, explicación alguna por la derrota. La preparación académica de ambos era loable de una pareja que contendía por la primera magistratura de México.

           -¿Que sucedió? –

           La soberbia  de los dirigentes del PRI y el equipo de campaña, inexperto para las condiciones anímicas populares que se presentaban en ese momento, fueron los principales factores de la derrota. Además, hubo otros elementos que impusieron los panistas y el componente de Vicente Fox.

          Los priistas se ufanaban que las encuestas indicaban una ventaja de entre 7 y 8 puntos de FLO sobre Vicente Fox. Y que ganarían la elección con 3 o 4 millones de votos.

           Pero, desde la conformación del conjunto de campaña de Labastida, se lidiaron arduas batallas internas por el nombramiento de varios “coordinadores”. Todos querían mandar, opinar y regir el proceso electoral.

            Recordemos los nombramientos:

Esteban Moctezuma Barragán, Coordinador de campaña.

Fernando Solís Cámara,  Director de Imagen.

Emilio Gamboa Patrón, Operador político.

Jorge Alcocer Villanueva, Asesor político

Marcos Bucio Múgica,  Vocero del candidato.

Guillermo Ruíz y de Teresa, Coordinador de Giras.

Roberto Campa Ciprián, Coordinador de Coyuntura (sic).

Jorge Cárdenas Elizondo, Secretario de Finanzas.

Alonso Bretón, subsecretario de Finanzas.

Jesús Murillo Karam, secretario técnico del Consejo Político del PRI.

Carlos Almada López, secretario de Elecciones.

José Guadarrama, secretario de Acción y Operación Política.

Juan Carlos Hinojosa, Asesor en Comunicación.

Carlos Carrillo, asesor en  Marketing político.

Javier Treviño, Coordinador de Corresponsales extranjeros.

Dulce María Sauri Riancho, presidente del PRI nacional.

Adolfo Orive Bellinger, Coordinador de asesores.

Beatriz Paredes Rangel y Enrique Jackson, candidatos a diputados federales; después  coordinadores parlamentarios en el Congreso de la Unión.

Maricruz Montelongo (hija de Elba Esther Gordillo), diputada federal.

Silvia Hernández y Carlos Rojas Gutiérrez, senadores.

          Y debajo de todos ellos, otros sub coordinadores y jefes de área que se disputaban, desde ya,  cargos públicos en la presidencia que ganaría Labastida.

         *- Perdimos porque el PRI nunca pudo cambiar -*  dijo Esteban Moctezuma, semanas después, al analizar la derrota - *-Los partidos modernos, y el futuro de un partido como el PRI, no están para destruir al contrario, sino de tener las mejores propuestas...no se trata de quedar bien con los priistas, sino con los mexicanos -* manifestó en ese entonces quien había sido el coordinador de la campaña de FLO.

          Pero, al parecer la lección no se ha aprendido. El tricolor mantiene la soberbia y el mismo tono de campaña, ahora con José Antonio Meade y compañía. Lo hacen acompañarse de su esposa intelectual, Juana Cuevas Rodríguez, economista egresada del ITAM, y artista plástica dedicada al arte popular.

         Y el equipo, conformado por una heterogeneidad, de coordinadores, asesores y voceros, de diferentes ideologías políticas (si es que la tienen), con ordenanzas, instrucciones y consejos dispares, lo podrían conducir, irremediablemente, a la derrota.

          El PRI podría tropezaría con la misma piedra.