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Los Gobernadores : De Mario Villanueva a Javier Duarte de Ochoa / Primera parte

padrinoTras la derrota del PRI en el año 2000, Manuel Bartlett Díaz se refirió del presidente Ernesto Zedillo Ponce de León así:

            -Ha perdido su capacidad de conducción. Ha dejado de ser líder moral del PRI. ¡No debe mandar ni un minuto más!

            Un año antes, Bartlett había concluido su periodo gubernamental en el estado de Puebla (1993-1999), y a medidos de ese 1999, perdió la candidatura a la presidencia de la República en un inédito proceso interno del PRI en el que participaron Roberto Madrazo Pintado, Humberto Roque Villanueva, Francisco Labastida Ochoa y Manuel Bartlett.

            No obstante, Bartlett Díaz fue candidato a senador, por el PRI, cargo que desempeñó de 2000 a 2006.

            Pero, antes de finalizar su mandato como gobernador de Puebla, Bartlett había cimentado un “sindicato de gobernadores” que años después se convirtió en  la Conferencia Nacional de Gobernadores. Otros artífices de esa CONAGO fueron, Roberto Madrazo Pintado, de Tabasco, y Víctor Cervera Pacheco, de Yucatán.

            Se les conoció como los “gobernadores duros” del PRI y como un grupo de choque contra el presidente Zedillo, y como una organización de oposición al gobernador de Guanajuato, Vicente Fox Quesada, que crecía como la espuma.

          gobernadores corruptos En ese tiempo de la sucesión presidencial, el gobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva Madrid “El Chueco”, como lo motejaban sus correligionarios,  invitó a  sus amigos gobernadores a Cancún. Quería verlos como candidatos presidenciales.

            En una conferencia ante empresarios, políticos y acarreados a Cancún, Bartlett dijo:

            “Nosotros, además de ser miembros de un sindicato de gobernadores, nos conocemos en la lucha política desde hace muchos años. Tenemos una dirigencia móvil y depende de qué asunto interese al PAN y sus acólitos. El número de gobernadores del sindicato es un secreto entre nosotros y sólo lo manejamos cuando es necesario. Somos muy fuertes y somos capaces de salir en número, de uno en uno. Por eso nos tiene mucho miedo la oposición y en esos hacen muy bien…”

            En el plano local, Mario Villanueva libraba la última batalla contra el presidente Zedillo por la sucesión gubernamental. “El Chueco” impuso a Joaquín Hendrincks Díaz – tenía las preferencias más bajas, entre ocho aspirantes -, humillando  a la favorita del presidente, Addy Joaquín Coldwell, quien ocupaba el primer lugar en todas las encuestas y preferencias en Quintana Roo. El proceso interno se resolvió con una serie de artimañas orquestadas por Villanueva en Chetumal.

            Mario Villanueva tuvo todavía la osadía de enfrentarse al dirigente nacional del PRI, Mariano Palacios Alcocer, acusándolo de interferir en asuntos internos del PRI estatal, y hasta pidió la expulsión del secretario general Carlos Rojas Gutiérrez, por violaciones a estatutos del PRI.

            Pero, el pleito no era contra el PRI, en sí. Era contra el PRI de Ernesto Zedillo.

            Carlos Rojas contestó con este mensaje: “Creo que el gobernador no está en sus cabales…está alterado”

            El caso es que Villanueva dejó de sucesor a Joaquín Hendrincks Díaz. Y se inició la penuria del “Chueco”. El gobierno federal promovió las investigaciones en su contra por presuntas ligas con el narcotráfico.

            En su última cena con periodistas, como gobernador, Mario Villanueva comentó que sus propuestas para fortalecer al PRI y la promoción que había hecho de aspirantes a la candidatura presidencial fueron mal vistas por “alguien de muy arriba en el poder” y ese alguien había dispuesto que fuera a la cárcel de Almoloya.

            Arturo Villanueva, hermano del “Chueco”, acusó directamente a Zedillo de perseguir al gobernador por cuestiones políticas.

            Se dijo que el motivo fue que Mario Villanueva se opuso a las intenciones de familiares de Zedillo de emprender cuantiosos negocios turbios en Punta Esmeralda, llamada la milla de oro en la Riviera Maya de Quintana Roo.

            Hasta antes del proceso de sucesión en Quintana Roo, Zedillo frecuentaba Cancún a donde acudía a bucear para “disfrutar la  experiencia de las maravillas de corales, moluscos, peces de corales y algas que integran un paisaje espectacular”. Después, se ausentó hasta que Mario Villanueva fue detenido y encarcelado.

            Mario Villanueva aprendió las reglas básicas para practicar el buceo como deporte. Pero nunca fue invitado a hacerlo con el presidente: éste lo dejó hundirse solo, y en eso sí, quizá lo ayudo un poco, comentan periodistas de Quintana Roo.

            El ex gobernador de Quintana Roo fue detenido el 24 de mayo 2001, en Cancún, después de dos años de andar prófugo. No terminó su mandato. Fue acusado de lavado de dinero, narcotráfico y conspiración para introducir drogas a Estados Unidos. En México le sometió a varios juicios que fue ganando uno a uno. En junio de 2007 salió libre, ex culpado, pero fue apresado nuevamente para responder a un juicio de extradición por Estados Unidos por asociación delictuosa y delitos contra la salud en donde fue procesado.

            El 8 de mayo de 2010 fue extraditado a Estados Unidos. En Nueva York se le impuso sentencia de 131 meses de prisión, acusado de ser uno de los operadores de Amado Carrillo Fuentes.

            El 18 de enero de 2017 retornó a México y fue ingresado a la Cárcel de Máxima Seguridad en el estado de Morelos, prisión para enfermos mentales, donde concluirá una sentencia definitiva de 22 años 11 meses de prisión pendientes de cumplir.

            Con todo eso, hay varias preguntas, ahora:

            ¿Seguirán cayendo ex gobernadores por corrupción y asociación delictuosa?

            ¿Serán enjuiciados gobernadores que no se sometan a los caprichos de ambición patrimonial de “alguien muy arriba del poder?

            ¿Quién o quiénes son ahora, los gobernadores o ex gobernadores que lideran un sindicato opositores al presidente de la República?

            ¿Peña Nieto también ha perdido su capacidad de conducción? ¿Ha dejado de ser líder moral? (si es que alguna vez lo fue). ¿No debe mandar ni un minuto más?

¿Quién de esos gobernadores, priistas genuinos, se atreverá a reclamar?