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logo con foto columna  Como buen costeño, el presidente Andrés Manuel López Obrador pretende parodiar al veracruzano Adolfo Ruíz Cortines con la sucesión presidencial, por lo siguiente:

         Adolfo Ruiz Cortines solía llamar “Pollo” a los más cercanos de su gabinete presidencial. La frase más popular que se recuerda de él, es cuando ocurrió el destape de Adolfo López Mateos como candidato a la presidencia de la República, cuando parecía que el ungido sería Gilberto Flores Muñoz, quien desempeñaba el cargo de Secretario de Agricultura y Ganadería.

            Dicen que en cuanto Flores Muñoz se enteró, acudió prontamente a la oficina del presidente a  encontrar una explicación. “Ni modo, Pollo, nos ganaron”, le dijo Ruíz Cortines.

            A Gonzalo N. Santos “El Alazán Tostado” también lo trató como “Pollo” cuando el cacique potosino le pidió que lo recomendara con López Mateos para la Secretaría de Gobernación.

            -Mira, Gonzalo – lo citó en el despacho presidencial – tú eres un hombre valioso, por eso te quiero tener cerca, porque puedes ayudar mucho a la Revolución Mexicana, te quiero tener cerca del Poder.

            Gonzalo pensó que ya tenía la Secretaría de Gobernación y preguntó al presidente: ¿Cuándo tomo posesión de las oficinas de Bucareli?

            -No, “Pollo”,  te quiero más cerca, te quiero como embajador de México en Guatemala.

            El cacique potosino no aceptó y dicen que le dijo a Ruiz Cortines hasta de lo que se iba a morir.

            Y es que como narran sus biógrafos, Ruiz Cortines era como Venustiano Carranza: socarrón, no miraba de frente, cuando hablaba en serio estaba diciendo una broma, y cuando hablaba en broma estaba diciendo la verdad. Jaime Torres Bodet  decía que Ruiz Cortines era serio en el humorismo y sonriente en la seriedad; incrédulo ante el elogio y con la capacidad de discernir la rendija que media siempre entre lo que parece ya cierto y lo que, en efecto, lo es.

            Todo esto viene a colación por el entretenimiento que ha promovido el presidente Andrés Manuel López Obrador al mencionar, con mucha anticipación,  nombres de posibles candidatos presidenciales para el 2024.

            El tabasqueño promueve, defiende y protege a Claudia Sheinbaum Pardo, un día sí y otro también, haciendo creer que es la carta fuerte para la candidatura presidencial que prolongará la Cuarta Transformación. Pero, insinúa con otros posibles aspirantes para solazar a los futurólogos de la política.

            Tan es así que el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubon ya anunció públicamente su aspiración de ser postulante presidencial. “Si el presidente ya fijó las reglas, vamos a entrarle” dijo.

            El presidente juega con el lenguaje: “Ya no hay tapados, yo soy el destapador y mi corcholata favorita será el pueblo”

            El nombramiento de Martí Batres Guadarrama como secretario general de Gobierno de la Ciudad de México alienta la especulación de que podría ser el sustituto de Sheinbaum, si ésta solicita licencia para ser la candidata de MORENA a la presidencia de la república. O bien, Batres podría ser el candidato al gobierno de la CDMX.

            El juego sucesorio adelantado de López Obrador podría ser un distractor al estilo ruizcortinista para que al final salga con que “Nos ganaron, Pollo, o Polla” en todo caso.

            Por lo pronto, ya apareció una segunda encuesta de los presidenciables para el 2024. La Massive Caller (una de las cinco que acertaron en el resultado de la elección de Sinaloa) da a conocer los favoritos para encabezar la candidaturas.

            La encuesta menciona por MORENA a Marcelo Ebrard con una preferencia de 32.40 por ciento, seguido por Claudia Sheinbaum con un 23 por ciento; Tatiana Clouthier con 13.7%, Gerardo Fernández Noroña con 13.2%, Ricardo Monreal y Mario Delgado, ambos con 5.8%.

            Por la oposición aparece con mayor preferencia Ricardo Anaya con 39.1 por ciento, Miguel Osorio Chong con 13.2%, Diego Sinhue con 10.3%, Claudio X. González con 7.1% y Alejandro Moreno con 4.4 por ciento.

            Y López Obrador se regocija y distrae a la opinión pública de los serios problemas que afligen al país y los futurólogos le siguen el juego.