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logo con foto columna     -Los perdono, nomás porque perdieron – comentó Rubén Rocha Moya, cuando le preguntaron sobre las encuestas que Mario Zamora y sus seguidores difundieron durante la campaña y el día de la elección.

            -Era evidente que se trataba de encuestas patito – agregó el candidato de la alianza MORENA-PAS, ante casi un centenar de periodistas que presenciaban la conferencia de prensa en el hotel San Marcos, en el centro de Culiacán. (Conocido hotel, como dicen los reporteritos de ahora).

            Rocha se mostraba ecuánime, con las manos metidas en los bolsillos de su pantalón. A un costado derecho de la tarima, su hija Eneyda no cabía de gusto, pero también se reservaba la euforia cuando se anunció que el profesor, Maestro en Ciencias de la Educación y Doctor en Ciencias Sociales era el virtual ganador de la gubernatura de Sinaloa.

            Habló pausado para decir que las encuestas de salida de varias encuestadoras le daban una ventaja de 20 puntos o más. Muchos reporteros aplaudieron, desbordaron su distinción electoral.

            Habían quedado atrás 42 años desde que el joven Rubén emprendió una trayectoria política como dirigente de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México que agrupaba a 29 escuelas normales rurales de todo el país.

            Y ahora, 98 años después de que el PRI gobernó Sinaloa, este hombre de la comunidad rural de Batequtitas, de la parte baja del municipio de Badiraguato, destierra a ese partido para dar paso  a un gobierno con sentido socialista.

            Lejos quedaron esos tiempos  en que el niño Rubén y sus cuatro hermanos y una hermana – Alfonso, Pablo, Miguel, Antonio y Martha Elena – caminaban y se divertían sobre la terrosa vereda de la comunidad batequiense que carecía de los servicios elementales para vivir, como la luz, el agua potable o el drenaje.

            Batequitas – según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) –  tiene  ahora apenas unos 80 habitantes y 33 viviendas cuando en el siglo pasado había casi 300 habitantes.

            Por eso, el niño Rubén siempre soñó con ser maestro, con enseñar a leer y escribir a sus semejantes para desarrollarse y desarrollar a su entorno social. La facilidad natural que tiene para cautivar con la comunicación verbal, el sentido de la amistad y los propósitos de superación permanente los descargó en los 90 días de campaña política y en su cara se reflejaba la satisfacción de haber alcanzado la gubernatura de Sinaloa, en el tercer intento.

            Quienes lo conocen de años, lo consideran un hombre generoso, buen conversador y fiel a sus principios. Por eso la confianza que depositaron en él más de 600 mil ciudadanos para gobernar Sinaloa.

            Pasadas las 11 de la noche, por fin la presidente consejera del Instituto Estatal Electoral de Sinaloa (IEES), Karla Gabriela Peraza Zazueta convocó a conferencia de prensa para informar de la muestra del PREP que confirmaba la ventaja de más de 20 puntos para el Maestro: 56.61por ciento de los sufragios emitidos fueron para Rocha Moya, contra 32.62 por ciento para su más cercano competidor, Mario Zamora Gastelum.

            Fue entonces, cuando el de Batequitas, Badiraguato que el 15 de junio cumplirá 72 años de edad, se trasladó a sus oficinas de campaña.

            -¿Cómo lo va a festejar?- preguntó el reportero

            -¿No acostumbro festejar mi cumpleaños? Se excusó

            -No, yo pregunto por el triunfo electoral.

            -Ah, ja aja ja. Pues celebremos la victoria. Pero los invitaré a mi cumpleaños.

A poco más de cien metros de allí, por el Boulevard Francisco I. Madero, frente al edificio del PRI, una hora antes, Mario Zamora, candidato de la alianza PRI-PAN-PRD, anunciaba ante un grupo de reporteros y simpatizantes, que tenía una ventaja de 4 puntos “pero, hay un gran porcentaje que no contestaron a la encuesta de salida, pero seguramente votaron por nosotros, dijo.

            Zamora agradecía una y otra vez – con todo el corazón y con la voz completa - el apoyo de sus simpatizantes. Y prometía respetar el resultado que diera el instituto electoral. A su lado, su esposa y sus hijos simulaban el desconsuelo con aplausos y un ¡Bravo, Mario!

            El boulevard estaba en tinieblas, la banda sinaloense hizo mutis. Ya no hubo baladas, ni dances, ni show de Wendy, la esposa de “El Mario”. Algunos se miraron entre si y murmuraron: este es un mensaje de derrota.

           Las encuestas patito ya no se difundieron. Fueron perdonados, Nomás porque perdieron, dijeron los morenistas.