Luego de declararse culpable de dos cargos relacionados con el narcotráfico, este lunes ante una Corte Federal de Brooklyn, en Nueva York, Ismael Zambada García “El Mayo” pidió perdón por todo ello. “Reconozco el gran daño que las drogas ilegales han causado en la gente de Estados Unidos y México. Tomo mi responsabilidad por mis actos”.

Y luego, admitió que el grupo criminal que él formó, el Cartel de Sinaloa. realizó, desde 1980 hasta el año anterior (2024), operaciones por 1.5 millones de kilos traficados de cocaína, en su mayoría hacia Estados Unidos.
Dijo: “La organización que dirigí promovió la corrupción en mi país (México), pagando a policias, comandantes, militares y políticos que nos permitieron operar con libertad. Esto se remonta a mis inicios, cuando era joven, a los 19 años de edad”
Indicó que entró al negocio del narcotráfico en 1969 cuando plató mariguana por primera vez. Un año despues, comenzó a vender drogas, como heroína y luego cocaína.
De esta forma, El Mayo Zambada cambió su declaración de inocencia que habia realizado en septiembre de 2024, ante el juez Brian Cogan, por 17 cargos relacionados con narcotráfico, lavado de dinero y uso de armas.
El juez, el mismo que sentenció a Joaquín Chapo Guzman a cadena perpetua y condenó a Genaro García Luna a 38 años de prisión, fijó para enero de 2026, la fecha de su dictado de sentencia para Zambada García. El abogado del capo sinaloense, Frank Pérez solicitó que no se aplique la pena de muerte.
Zambada, de 75 años, fue detenido en julio del año pasado en Texas tras cruzar la frontera por avión, según él, engañado por Joaquín Guzmán López, uno de los hijos de Joaquín “el Chapo” Guzmán.
El juez informó que, como parte del acuerdo, impondrá a Zambada una multa de US$ 2 millones y le decomisará bienes por US$ 15.000 millones.
Un repaso de una carrera criminal
Con el pelo y la barba completamente blancos, sin rastro del tinte negro que aún mostraba en sus apariciones previas, Zambada respondió al juez con ayuda de un intérprete y aseguró que entendía los cargos y lo que implicaba su declaración. Dijo que no estaba bajo efectos de ninguna sustancia y que solo tomaba un medicamento para las rodillas, que le impiden caminar con normalidad, pero que no le afecta el juicio.
El juez le señaló que, para aceptar su declaración, él debía admitir todos los delitos que implican. Zambada, sin esposas en manos ni pies, repasó entonces un largo prontuario criminal desde su juventud.
Relató que estudió en la escuela hasta el sexto grado y que entró al negocio del narcotráfico en 1969, a los 19 años, cuando plantó marihuana por primera vez, y que un año después comenzó a vender otras drogas, como heroína, pero principalmente cocaína.
Dijo que, según sus cálculos, entre 1980 y el año pasado dirigió operaciones del Cártel de Sinaloa que sumaron un total de 1,5 millones de kilos traficados de cocaína, en su mayoría enviados a Estados Unidos.
El grupo narco era responsable principalmente de la logística, desde la coordinación con productores en Colombia hasta la venta de la droga, explicó.
Pedido de perdón
Zambada afirmó que supervisaba a un gran número de personas armadas, responsables de protegerlo a él, a sus empleados y a la operación. “Todos ellos estaban bajo mi control”, remarcó.
El ex líder del cártel, vestido con uniforme azul de prisionero y en una sala con presencia de varios agentes de la DEA y funcionarios del Departamento de Justicia de EE.UU., admitió que bajo sus órdenes mataron a mucha gente de organizaciones rivales, pero también a algunos de sus propios empleados.
Al renunciar a la posibilidad de un juicio, queda sin la posibilidad de convocar a sus testigos y exime a la fiscalía de la responsabilidad de demostrar su culpabilidad.
Tras la audiencia, el abogado de Zambada remarcó al salir del juzgado: “Esto no es un acuerdo de cooperación, el señor no está cooperando, no va a cooperar para nada”. Consultado sobre por qué decidía no ir a juicio, argumentó que eso no le traería ningún beneficio.
Posteriormente, expresó en un comunicado que su abogado no tiene acuerdos con el Gobierno de Estados Unidos “ni con ningún otro gobierno”.
Además, pidió a la población de Sinaloa “que mantenga la calma, actúe con moderación y evite la violencia”.
De acuerdo con el periodista especializado Legan Hamilton, Zambada apareció en la corte vestida con un uniforme azul de prisión y un overol naranja debajo.
Por otra parte, el periodista Arturo Ángel reportó que, en una sala de audiencias repleta de fiscales, agentes de la DEA, alguaciles y medios de comunicación, Zambada renunció a todos sus derechos de juicio y apelación.
Frente al juez Brian Cogan, dijo que lo hizo porque “llegó el momento de reconocer medio siglo de actividad criminal”.
El líder del Cártel de Sinaloa cerró su intervención disculpándose por el costo humano de la violencia que ordenó a lo largo de los años.
Información se queda con El Mayo
Al concluir la audiencia, el abogado Frank Pérez, defensor de Ismael “El Mayo” Zambada, aseguró que su cliente no hará más declaraciones sobre su caso más allá de lo que confesó en la Corte.
“La información de El Mayo Zambada se queda con El Mayo Zambada”, afirmó la defensa.
El Mayo, fue detenido en el aeropuerto rural de Doña Ana, Nuevo México, tras aterrizar en una avioneta acompañado por Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo” Guzmán, el pasado 25 de julio de 2024.
La captura generó un impacto inmediato en la estructura criminal del Cártel de Sinaloa, desencadenando conflictos internos y un aumento de la violencia en Sinaloa por luchas entre facciones rivales que hasta ahora siguen repercutiendo.
(Con informacion de agencias Infobae, El País y El Financiero)

